Acceso del alumnado al teletrabajo

La disponibilidad de medios no es el único obstáculo al que se enfrenta el alumnado de Guadalajara.

Tras un mes y medio desde la promulgación del estado de alerta y del fin de las clases presenciales en Castilla-La Mancha, la propuesta de teletrabajo por parte de la Consejería de Educación destapa problemas en uno de los principios fundamentales de la educación pública y universal: el acceso.

Bien es cierto que medios oficiales del Ministerio de Educación hablan de un porcentaje de alumnos y  alumnas cercano al 12 % que no están siguiendo las clases y actividades por sus docentes. Sin embargo esta cifra, elevada dada la masividad del sistema educativo español, es excesivamente cualitativa y no acoge todas las realidades de las familias y estudiantes.

Por una parte tenemos el trabajo docente, que ha tenido que proveerse de los instrumentos y herramientas para su trabajo de forma particular, dependiente de unos medios telemáticos obsoletos y que se saturan con facilidad y que obliga a los y las profesionales de la educación a duplicar sus jornadas laborales para dar la respuesta adecuada al alumnado, diverso y con necesidades particulares para su desarrollo integral. En general, la plantilla docente de la capital de Guadalajara posee unas características de edad que no facilitan el trabajo telemático y ello redunda en un aumento masivo de las horas dedicadas a la labor (muy por encima de la jornada laboral), en una potencial peor respuesta para el alumnado y en una situación de acceso al propio trabajo muy precaria.

Las pasadas declaraciones del Presidente Autonómico y la actual inacción de la Consejería a la hora de transmitir instrucciones claras y lógicas no hacen sino dificultar el presente y el futuro cercano de la labor docente.

La situación se agrava si hablamos de conciliación familiar. Las largas jornadas de docencia se solapan con el cuidado y la tutorización de los estudios de hijos e hijas, generando una situación insostenible para muchos profesores y profesoras.

A nivel estudiantil, a pesar de que los últimos datos hablan de un bajo porcentaje de familias sin medios de acceso a las plataformas, se percibe una mayor dificultad de seguimiento en las familias trabajadoras más perjudicadas. Trabajos de alto grado de exposición, familias numerosas, escaso capital cultural (específicamente informático)… son sólo algunas de las causas que dificultan la igualdad en el acceso a la educación. Nuevamente el sistema educativo neoliberal actúa como reproductor de las estructuras sociales.

De igual modo, la práctica totalidad de la provincia de Guadalajara pertenece a la llamada “España vaciada”, con zonas rurales desprovistas de infraestructura de comunicaciones y en las que es habitual que la cobertura telefónica y de internet brille por su ausencia.  Las alumnas del medio rural, aunque cuenten con medios tecnológicos particulares, están desprovistas de conexión en un momento en el que la educación telemática es la única vía contemplada, ahondando aún más en la brecha existente entre campo y ciudad.

Las autoridades educativas deben trabajar para garantizar el acceso igualitario a una educación de calidad, integral y que permita la formación de ciudadanos capaces y conscientes, a la vez que garantizan al profesorado una labor bien pautada, adecuada y coherente, respetando sus derechos laborales y primando la conciliación familiar y personal en estos días de incertidumbre sanitaria y social.