PCE y UJCE Guadalajara ante el abandono de los servicios sanitarios

El Partido Comunista y la Juventud Comunista en Guadalajara quieren
mostrar su indignación ante el abandono al que se han sometido los
servicios sanitarios en la región y la provincia.

Hace tan sólo unos meses, en septiembre, salían a la luz noticias que
reflejaban que Castilla-La Mancha es una de las Comunidades Autónomas
que mantiene el mayor recorte social tras la crisis de 2008, algo
patente especialmente en sanidad y educación. Si bien nadie podría
imaginar la coyuntura actual sí quedaba claro que las administraciones
públicas preferían anteponer la economía a la salud y en esa línea
establecieron de un servicio esencial algo secundario y también
susceptible a la iniciativa privada denostando notablemente la calidad
de vida de todos los ciudadanos.

La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto lo que ha advertido
sistemáticamente por la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de
Guadalajara -que agrupa fundamentalmente a profesionales y su
representación sindical y personas usuarias-; los recortes de Cospedal
apenas han sido revertidos y, en todo caso, a un ritmo demasiado lento
por el gobierno de Page. De hecho, según esta misma plataforma, en el
mes de febrero los trabajadores y trabajadoras que prestaban los
servicios sanitarios seguían siendo menos de los que había en 2012,
cuando Cospedal inició los brutales recortes. El desmantelamiento de la
sanidad tiene efectos más que visibles y que los propios sanitarios
están denunciando, ya no solo nos encontramos con las elevadas
dificultades para atender apropiadamente a toda la población que lo
necesita, sino que incluso se juegan su propia salud al no contar con
los EPIS suficientes para el adecuado desempeño de sus tareas. Otro
ejemplo evidente, y fácil de visualizar, es el nuevo Hospital de
Guadalajara, cuyas obras dieron comienzo en 2009, que detuvo el gobierno
regional del PP y cuyo ritmo bajo gobierno del PSOE ha sido lento y
desigual.

No queremos tampoco olvidar a ancianos y personas en situación de
dependencia, cuya estancia en residencias ha sido motivo de negocio de
forma continua lo que ha conllevado a una reducción de la oferta pública
a favor de iniciativas privadas que buscan minimizar el coste de estas
aún a costa de la calidad de vida de sus residentes, que están viviendo
esta pandemia con mayor dureza que el resto de los sectores y áreas de
la sociedad. Contradicción capital-vida pura y dura. Asimismo, y como
parte de esa “España vaciada” también queremos recordar las dificultades
que se viven en determinados pueblos de la provincia, a penas
comunicados ni con hospitales cercanos, algo especialmente notable en
épocas de emergencia pero que les dificulta su día a día aún en períodos
ordinarios.

Queremos finalizar recordando que los aplausos, el sonido de las sirenas
y los agradecimientos desde los balcones no serán nada si el día de
mañana, cuando estén ahí como hasta ahora pero no haya una pandemia,
olvidamos al personal sanitario. Lo que ha pasado debe permanecer en
nuestra memoria, que sirva para recapacitar y recordar la necesidad de
mantener un servicio sanitario público, gratuito y universal que cuide
de nuestras personas. Por ello debemos responder, anteponer la calidad
de vida a los intereses económicos y dotarles de los medios
(presupuestarios y materiales) que necesiten para sostener una
prestación tan necesaria y fundamental.

La sanidad no se vende, se defiende. Por una sanidad pública y de
calidad.