PCE, IU y Foro por la Memoria exige prohibir una conferencia en Albacete para ensalzar a la División Azul

Ante la celebración de una conferencia organizada por la Hermandad de la División Azul de Albacete, que va a tener lugar el próximo día 12 de octubre en el Casino Primitivo de Albacete, Izquierda Unida, el Partido Comunista de Castilla La-Mancha y el Foro por la Memoria desean denunciar lo siguiente:

Exigimos al Casino Primitivo de Albacete la inmediata retirada de dicho acto, por considerarlo una vejación a las víctimas del nazismo y concretamente a los albaceteños muertos en los campos nazis. No se puede estar orgulloso de una división de la wehrmacht que sometió a Europa bajo la bota del tercer Reich, olvidar a las víctimas de la deportación y al mismo tiempo no ser objeto de crítica democrática,   

Consideramos que la ignorancia o la insensibilidad democrática, no pueden ser excusa para blanquear las ideas criminales que devastaron Europa, pues voluntaria o involuntariamente son testimonio de homenaje y renovación pública del compromiso de los divisionarios que participaron en esa guerra de agresión que asoló Europa.

Pedimos públicamente al Casino Primitivo de Albacete que no permita que se desprecien los valores democráticos y se justifique o contemporice con lo que significó el tercer Reich. Éstos están por encima de partidos y creencias religiosas y son para todos los ciudadanos.

Los miembros de la División 250 de la Wehrmacht, más conocida como División Azul, hicieron un juramento de lealtad a Adolf Hitler al igual que el resto de soldados y cargos del ejército alemán que ayudaron a esclavizar a Europa bajo la bota del nazismo. Muchos de ellos, claro, ya estaban acostumbrados a romper juramentos de lealtad, pues ya se habían sublevado contra el gobierno elegido democráticamente en febrero de 1936. Las mismas esvásticas adornaban su uniforme, y servían a la misma maquinaria bélica que asesinó a millones de personas entre 1939 y 1945. Vistieron el mismo uniforme (feldgrau).

Para los 93 albaceteños muertos en la deportación nazi, cualquier unidad de el ejército alemán era el símbolo de dolor y de esclavitud de millones de hombres, mujeres y niños. Muchos de ellos eran de Albacete capital pero otros eran naturales de pueblos como Caudete, Munera, Yeste, La Gineta, Villarrobledo, La Roda, Casas de Juan Núñez, Tobarra, Villalgordo del Júcar, Hellín, Almansa, Salobre, Fuentealbilla, Casas de Ves, Navas de Jorquera, Ontur, Mahora, Alcalá de Júcar, El Bonillo, Molinicos, Casas Ibáñez, Elche de la Sierra, Cenizate o Letur. Exigimos a los miembros de la hermandad que defiende a la División 250 que pidan perdón a las víctimas de la represión nazi. Agitar la actuación de la URSS en su política internacional o el anticomunismo para defender una guerra de agresión es un acto de cinismo insoportable, y no es excusa para justificar actos criminales, como la ejecución a partisanos españoles ―y rusos― que combatieron en las filas soviéticas.

La División Azul participó en lo que está tipificado como un “Crimen contra la Paz”, la guerra de agresión, algo perseguido en la legislación internacional, y lo hizo voluntariamente fuera de toda duda. Una vez en combate, la unidad tuvo la responsabilidad de todas las acciones cometidas en su jurisdicción, participó en el bloqueo por hambre al que se sometió a Leningrado y fue parte necesaria y actor activo en las agresiones a la población civil de la ciudad en la que murieron cientos de miles de personas, muchos de ellos cristianos, sin duda.

La División Azul no perteneció nunca orgánicamente al ejército español, debía lealtad al Führer de Alemania, y a diferencia de los soldados alemanes, los españoles que participaron en la División Azul lo hicieron voluntariamente, es decir, participaron voluntariamente en una guerra criminal de agresión en la que murieron millones de personas. Participaran directamente en sus crímenes o no, formaron parte de la misma maquinaria bélica. Recordamos que estos crímenes han sido condenados y perseguidos por las leyes y tribunales internacionales, y la exaltación pública de los símbolos militares que sirvieron a esa maquinaria militar ha sido prohibida y perseguida en toda la europa democrática. La posible participación de militares en activo del Ejército Español en la exhibición de este estandarte, constituye por sí mismo un acto de humillación colectiva para la dignidad de todos los españoles, su estado democrático y su ejército y desde luego, no debería ser motivo de orgullo, y menos orgullo exhibido en un acto público.

Así mismo, nos dirigimos al señor alcalde de Albacete Emilio Sáez, para que tome partido en estos hechos. Apelamos a su sensibilidad, pues es la dignidad democrática lo que está en juego. Le pedimos que no se muestre pasivo, condescendiente o indiferente ante este acto, pues supondría una falta de respeto a la dignidad democrática de los ciudadanos y por ello le pedimos que actúe y pida al Casino Primitivo de Albacete que no se permita dicho coloquio.